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Think like a manager · Entender

¿Está «think like a manager» sobrevalorado en el CISSP?

El mantra ya no es consensual desde finales de 2024: de los 60 testimonios más votados, unos 23 lo defienden, 14 lo consideran sobrevalorado y 13 lo matizan. Dos participantes que se presentan como redactores de preguntas de ISC2 lo desmienten de forma explícita, y se le atribuyen dos suspensos. Lo que sobrevive del consejo es una herramienta de descarte, no una brújula.

Actualizado el 9 min de lecture Par l'équipe Cybridia

El consejo se repite por todas partes, pero ya no es consensual. De los 60 testimonios más votados que mencionan el concepto, unos 23 lo tienen por crucial o muy útil, unos 14 lo juzgan sobrevalorado, inútil o incluso perjudicial, y unos 13 proponen una versión matizada. En los cerca de cuarenta relatos de aprobados que lo abordan, el reparto está aún más ajustado: un tercio lo defiende, un tercio lo considera inflado, un tercio lo reformula. Nadie discute que sea necesario un modo de lectura particular; el debate gira en torno al eslogan. La definición de fondo se detalla en pensar como un manager en el CISSP.

¿Qué se le reprocha al mantra desde 2025?

La cronología de los testimonios es nítida. De 2023 a mediados de 2024, el consejo es casi indiscutido. A finales de 2024 se produce el vuelco con el auge del contramantra «Just Answer The Question». En 2025 y 2026, la versión bruta del mantra pasa a ser minoritaria, con calificativos explícitos: overrated, debunked. La fórmula que selló ese giro ha quedado:

«Think like a manager works 100% of the time when the question wants that. Otherwise, just answer the question… that works 100% of the time 100% of the time.»

«Pensar como un manager funciona el 100 % de las veces cuando la pregunta lo pide. Si no, responde simplemente a la pregunta… eso funciona el 100 % de las veces, el 100 % de las veces.»

No rechaza el mantra: lo rebaja al rango de caso particular de una regla más general.

Dominan tres reproches. El primero es que desvía la atención de los conocimientos técnicos. Una publicación de título inequívoco —«Passed at Q100, "Think like a manager" is so overrated»— lo enuncia en una línea.

«It may tempt you to ignore technical specifics… DO NOT FALL INTO THIS TRAP.»

«Puede tentarte a ignorar los detalles técnicos… NO CAIGAS EN ESTA TRAMPA.»

El segundo reproche es que induce a un exceso de razonamiento: en lugar de leer lo que la pregunta pide, el candidato busca una intención de gestión oculta. El tercero es un desacuerdo factual sobre la naturaleza del examen. Un participante estima que alrededor del 70 % de su examen era de conocimientos técnicos y se extraña de que tantos formadores confíen ciegamente en el mantra. Otro aporta el matiz más útil de los testimonios sobre este punto: cuando se dice que el examen no es técnico, eso vale para quienes llevan más de diez años practicando esas tecnologías.

¿Qué dicen los propios redactores de preguntas de ISC2?

Es el elemento más llamativo de estos tres años de discusiones: dos participantes que se presentan como redactores de preguntas del CISSP desmienten el mantra. Son identidades declaradas, cuyo peso reside en la coherencia de lo que dicen con el resto de los testimonios.

«As an exam writer for the CISSP, I can absolutely say that is NOT what we are looking for. Understanding the concepts and how to apply them, is. To gauge if one can "think like a manager" is definitely not the goal of the exam. That is a completely different exam (CISM).»

«Como redactor de preguntas del CISSP, puedo afirmar que NO es en absoluto lo que buscamos. Lo que buscamos es la comprensión de los conceptos y su aplicación. Medir si alguien sabe "pensar como un manager" no es desde luego el objetivo del examen. Ese es un examen completamente distinto (CISM).»

El segundo testimonio va en el mismo sentido y además explica la ilusión:

«It is definitely not a "think like a manager" exam. That is not even a concept on our minds when writing them. […] It could feel like you are thinking like a manager. But really, it's because you understood the concepts and could put them into appropriate use.»

«No es en absoluto un examen de "pensar como un manager". Ni siquiera es un concepto que tengamos en mente al redactarlas. […] Puede dar la impresión de que estás pensando como un manager. Pero en realidad es porque has entendido los conceptos y has sabido aplicarlos adecuadamente.»

Esta última frase es probablemente la clave del debate: la mentalidad sería un efecto percibido del dominio conceptual, no una competencia evaluada en sí misma.

¿Cuántos candidatos siguen defendiéndolo?

La mayoría relativa, y con argumentos concretos. De los 60 testimonios más votados, unos 23 lo apoyan. Un candidato cifra su utilidad: en unas veinte o veinticinco preguntas, pensar como un manager fue determinante, lo que, referido a un examen de al menos 100 preguntas, describe una herramienta útil pero parcial, no una llave maestra.

Los defensores más claros suelen ser quienes han observado la dificultad en otros. Un comentario muy votado señala que las estrategias de mentalidad son acertadas y que son los perfiles muy operativos los que más van a sufrir. Varios relatos de aprobados describen el cambio de chip en los mismos términos: haber dejado de razonar como técnico para razonar como responsable, y haber constatado que la respuesta esperada rara vez es «aplicar el parche».

Reaparece una observación transversal: los perfiles de gobierno, riesgo y cumplimiento encuentran natural este modo de razonar y por tanto no necesitan el eslogan; los perfiles muy técnicos lo encuentran o salvador o inútil.

¿Cómo ha podido el mantra hacer suspender a candidatos?

En los testimonios se le atribuyen explícitamente dos suspensos, por dos mecanismos distintos.

El primero es un suspenso por laguna. El candidato construyó su preparación en torno a la mentalidad y describe el resultado sin rodeos.

«I was utterly blindsided by questions asking for technical applications of concepts I had never heard of. This wasn't something I could manage my way out of — I ended up miserably failing at Q100.»

«Me pillaron totalmente desprevenido preguntas que pedían la aplicación técnica de conceptos de los que nunca había oído hablar. No era algo de lo que pudiera salir "gestionando": acabé suspendiendo estrepitosamente en la pregunta 100.»

El segundo es un suspenso por exceso de razonamiento, atribuido al uso dogmático de un recurso de mindset:

«It made me overthink every answer and doubt myself — ultimately contributing to my first failure.»

«Me hizo darle demasiadas vueltas a cada respuesta y dudar de mí mismo, lo que acabó contribuyendo a mi primer suspenso.»

Estos dos testimonios son individuales y no prueban ninguna causalidad general. Bastan, sin embargo, para descartar la idea de que el mantra sea, en el peor de los casos, neutro, y coinciden con las causas de suspenso más documentadas de los testimonios, donde la preparación desequilibrada aparece más a menudo que la falta de trabajo.

¿Por qué dos candidatos viven el mismo examen de forma distinta?

Es la explicación más interesante de los testimonios, y reconcilia una parte del desacuerdo. El formato adaptativo no presenta a todos la misma serie de preguntas: varios participantes sugieren que sondea las debilidades de cada uno. Un perfil de gobierno que acierte las preguntas de riesgo será empujado hacia preguntas más técnicas, y a la inversa.

Consecuencia directa: dos candidatos pueden describir el mismo examen como «muy técnico» y «muy de gestión» sin que ninguno de los dos mienta. Eso invalida la forma más habitual del argumento de ambos bandos, que consiste en generalizar una experiencia personal de 100 a 150 preguntas al conjunto del examen. El mecanismo en sí se describe en nuestro artículo sobre el formato adaptativo, y explica también por qué tantos candidatos salen creyendo que han suspendido: una prueba que busca tus límites te los hace tocar.

¿En qué casos da la mentalidad la respuesta equivocada?

Los testimonios recogen varias familias de contraejemplos, todos extraídos de bancos de práctica y no de preguntas reales.

El caso más frecuente es aquel en que el enunciado pide explícitamente un control técnico: buscar una respuesta de gobierno equivale a no responder a la pregunta. Viene después el caso de los criterios explícitos. En una pregunta de disponibilidad que impone con todas las letras la solución menos costosa, el reflejo de «la menos arriesgada» lleva al error; un comentario lo formula así: no puedes ignorar un criterio planteado explícitamente como «lowest cost».

Tercera familia: las preguntas de vocabulario. Cuando las cuatro opciones son razonables pero solo una pertenece a la categoría pedida —un control de mitigación en lugar de un control de evitación, por ejemplo—, ninguna mentalidad las desempata. Cuarta familia: las preguntas de puro conocimiento, sobre una fase del ciclo de desarrollo o sobre las propiedades de un mecanismo. Un comentario responde a estas con la fórmula convertida en contramantra: just answer the question.

¿Qué hay que conservar en concreto?

El veredicto práctico de los testimonios cabe en cuatro puntos, y ninguno consiste en adoptar o rechazar el eslogan en bloque.

Primero, la técnica va por delante. Los testimonios recientes sitúan entre el 50 y el 70 % la proporción de preguntas con base técnica, y los relatos individuales describen una proporción muy variable según el sorteo, del 10-20 % a alrededor del 70 %; impresiones más que una medida, pero que bastan para zanjar el punto que nos ocupa: la mentalidad no compensa ninguna laguna de conocimientos.

Después, funciona como herramienta de descarte. Un participante explica que enseña a su grupo de estudio a servirse de ella para descartar dos respuestas de cada cuatro —las respuestas de «héroe técnico», las de «acción directa» y las posturas extremas—, nunca para señalar la buena.

En tercer lugar, la pregunta sigue siendo soberana: la persona indicada, las palabras clave y los criterios explícitos prevalecen siempre sobre cualquier heurística. De eso trata nuestro artículo sobre BEST, FIRST y MOST.

Por último, en caso de empate real entre dos respuestas, la comunidad dispone de un orden de arbitraje: su jerarquía de prioridades se expone en nuestro artículo sobre el razonamiento de gestión, y las pruebas de descarte que la acompañan, en la eliminación de los distractores. Ninguno de estos árbitros se activa mientras quede disponible un criterio del enunciado para decidir. En cuanto al material que más ha hecho por popularizar el mantra, su balance se detalla en nuestra opinión sobre el libro How To Think Like A Manager.

Preguntas frecuentes

¿Sigue siendo mayoritario el mantra «think like a manager» entre los candidatos?

Sigue siendo la postura más representada, pero ya no es consensual. De los 60 testimonios más votados que mencionan el concepto, unos 23 lo defienden, 14 lo consideran sobrevalorado o incluso perjudicial, y 13 proponen una versión matizada. El vuelco se sitúa a finales de 2024.

¿Han desmentido el concepto redactores de preguntas de ISC2?

Sí: dos participantes que se presentan como redactores de preguntas del CISSP lo desmienten explícitamente, y uno de ellos remite el concepto a otra certificación. Son identidades declaradas, nunca verificadas, cuyo peso viene de su coherencia con el resto de los testimonios.

¿Puede la mentalidad hacer suspender el examen?

En los testimonios se le atribuyen explícitamente dos suspensos: un candidato declara que le pillaron desprevenido preguntas técnicas de las que ningún razonamiento de gestión podía salvarle; otro atribuye su primer suspenso al exceso de razonamiento inducido por el mantra.

¿Por qué dos candidatos describen el mismo examen de forma tan distinta?

Varios participantes lo explican por el formato adaptativo: la prueba sondea las debilidades de cada uno. Un perfil de gobierno verá más preguntas técnicas y a la inversa, lo que produce vivencias opuestas del mismo examen.

¿Qué hay que conservar del mantra?

Tres cosas según los testimonios: usarlo para eliminar respuestas más que para señalar una, seguir la persona indicada en el enunciado y no dejar nunca que aplaste un criterio explícito como el coste o la urgencia.

¿De dónde procede esta información?

Este artículo se basa en los testimonios públicos de varios miles de candidatos, publicados durante los tres últimos años (del 24 de julio de 2023 al 24 de julio de 2026) y sintetizados tema por tema. Los extractos citados están anonimizados. Nuestro método en detalle.

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