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Think like a manager · Comparar

¿Merece la pena el libro How To Think Like A Manager?

El libro How To Think Like A Manager de Luke Ahmed se cita en unos 24 de los 120 relatos de aprobados analizados, con notas que van de 3 a 10 sobre 10: es el recurso más divisivo de los testimonios. El compromiso que se desprende es usarlo a mitad de camino, como ejercicio de lectura de enunciados, nunca como esquema de decisión, y nunca en sustitución del estudio de los dominios.

Actualizado el 7 min de lecture Par l'équipe Cybridia

El libro merece la pena para un perfil concreto —los candidatos muy operativos que no consiguen descifrar lo que pide un enunciado—, a mitad de la preparación y nunca en sustitución del estudio de los dominios. Una precisión de transparencia: Cybridia vende una preparación para el CISSP —curso, glosario y banco de preguntas explicadas en español—, es decir, un producto que se solapa con el mercado de los materiales de práctica; el balance siguiente —unas 24 menciones sobre 120 relatos de aprobados analizados— recoge las opiniones de los candidatos anglófonos sin añadirles nuestra propia oferta. El panorama completo de los materiales de estudio se trata aparte en nuestra reseña de los mejores recursos CISSP.

¿Qué promete el libro y qué encuentran realmente sus lectores?

Las descripciones coincidentes de los lectores caben en una frase: el libro disecciona enunciados para mostrar lo que piden realmente detrás de una formulación ambigua. Un lector satisfecho resume el uso que le dio: escarbar en el porqué de una respuesta más que en la respuesta misma. Otro habla de un material excelente para ganar perspectiva sobre las preguntas.

Estas descripciones vienen acompañadas de dos advertencias, y proceden también de lectores favorables. La primera se refiere a las preguntas del libro, juzgadas más intensas y más tramposas que las del examen: varios comentarios avisan de que no hay que esperar ese nivel de retorcimiento el día D. La segunda se refiere al estatus de la obra: enseña un modo de lectura, no un contenido de dominio, y no sustituye a ningún manual.

¿Por qué las notas van de 3 a 10 sobre 10?

Porque el libro no produce el mismo efecto según lo que le falte al lector. Es el recurso más polarizado de todos estos testimonios, y el abanico de notas atribuidas es inusual: hay un 10 sobre 10 con la mención «lectura imprescindible para ponerse en el estado mental adecuado», un 7 sobre 10 utilitario, un 5 sobre 10 de «casi inútil» por parte de un candidato cuyo examen fue muy técnico, un 4 sobre 10 que reprocha preguntas más duras que el examen real, y un 3 sobre 10 acompañado de una advertencia clara: te pondrá en dificultades si te apoyas demasiado en él.

Esta dispersión impide cualquier recomendación unívoca, y eso ya es en sí una información. Un material cuyas notas se reparten por toda la escala no es un material mediocre: es un material que le va muy bien a un perfil y nada bien a otro. El resto de este artículo busca, pues, no tanto un veredicto como un modo de empleo.

Circula además una crítica más sutil, y apunta al método mismo: el libro no enseñaría a pensar como un manager, sino a pensar como su autor. Coincide con el reproche de fondo dirigido al mantra en nuestro artículo sobre su valor real: un único esquema de decisión aplicado a preguntas que no son todas del mismo registro.

¿Está fundado el reproche de exceso de razonamiento?

Es la queja más documentada, y está formulada de primera mano:

«It made me overthink every answer and doubt myself — ultimately contributing to my first failure.»

«Me hizo darle demasiadas vueltas a cada respuesta y dudar de mí mismo, lo que acabó contribuyendo a mi primer suspenso.»

El mecanismo descrito es siempre el mismo. A fuerza de buscar la intención oculta de un enunciado, el candidato añade al texto lo que este no contiene, cambia de respuesta en el último momento y consume tiempo en preguntas que no tenían nada de ambiguas. El reproche no apunta, por tanto, a un error del libro, sino a su aplicación sistemática: aplicado a una pregunta de puro conocimiento, el esquema produce ruido.

Un candidato llega a no abrir el libro tras considerar engañoso el concepto mismo. Es una postura minoritaria, pero indica bien la naturaleza del desacuerdo: atañe al objeto enseñado, no a la calidad de la enseñanza.

¿Qué suspensos se asocian a este enfoque?

Dos, y hay que distinguirlos con cuidado, porque solo uno nombra el libro.

El primero es el suspenso por exceso de razonamiento citado más arriba. Su autor precisa que apunta al enfoque en su conjunto, no únicamente a ese material, y aprobó en su segundo intento tras abandonar esa lectura dogmática.

El segundo es un suspenso por sustitución, y no pone en cuestión ningún título concreto: el candidato colocó deliberadamente la mentalidad en primer plano dejando el conocimiento técnico en segundo, y describe que le pillaron desprevenido preguntas sobre conceptos nunca vistos, un problema del que no podía, escribe, salir «gestionando».

Estos dos relatos son individuales y no prueban ninguna causalidad general. Bastan, en cambio, para descartar la idea de que un recurso de razonamiento sea, en el peor de los casos, neutro: mal empleado, desplaza el esfuerzo de preparación. Los mismos mecanismos reaparecen en los itinerarios de repetición tras un suspenso, donde el reequilibrado hacia el contenido es la corrección descrita con más frecuencia.

¿En qué momento de la preparación usarlo?

Los testimonios convergen en una franja estrecha: la mitad del recorrido.

Demasiado pronto, no se agarra a nada. Un lector estima retrospectivamente haberlo leído demasiado pronto y considera que los recursos gratuitos de razonamiento funcionan mejor en esa fase. Demasiado tarde, se vuelve contraproducente: la víspera del examen no es el momento de instalar una nueva esquema de lectura, y las opiniones que lo describen como una puesta a punto de última hora lo encuentran precisamente poco memorable.

Entre ambos extremos, los usos que dan satisfacción se parecen. Una lectura una o dos semanas antes del examen, una vez recorridos los dominios. Un hueco en una hoja de ruta de dos meses, entre la fase de contenido y la fase de práctica. Una relectura antes de un segundo intento, mencionada por un candidato aprobado. Un último indicio, más prosaico, reaparece varias veces: el libro comprado y nunca terminado. Un recurso que no se acaba no produce ningún efecto, y su coste se suma a un presupuesto de certificación ya cargado, del que el precio del examen en sí constituye la partida principal.

¿Para quién es útil y para quién no?

La criba es nítida en los testimonios.

Es útil para los perfiles muy operativos que se atascan en la interpretación de los enunciados: los que conocen la respuesta técnica pero no entienden qué les pide arbitrar la pregunta. Es el uso para el que se otorgan las notas altas, y es también el que justifica tratarlo como un ejercicio de lectura y no como un curso.

Es poco útil para los perfiles de gobierno, riesgo y cumplimiento, para quienes este modo de razonar ya es cotidiano: no necesitan el eslogan y los testimonios lo señalan explícitamente. Y lo cuestionan abiertamente los candidatos que vivieron su examen como muy técnico, que lo juzgan casi inútil.

Y está desaconsejado para quien lo utilice en sustitución del estudio de los dominios, sea cual sea su perfil: es el único punto en el que partidarios y detractores coinciden sin reservas.

¿Qué valen las alternativas gratuitas?

Ocupan un lugar mayor que el libro en los relatos de aprobados, y ese es el desequilibrio más llamativo de los testimonios: el recurso más discutido es de pago, pero los más recomendados son gratuitos.

Reaparecen tres nombres. Un vídeo de preguntas comentadas, el más consensual de los testimonios con 68 citas sobre 120 relatos, cuya fuerza está en el formato: verbaliza el razonamiento que descarta cada opción en lugar de enunciar principios. Una síntesis metódica en vídeo, valorada en torno a 9 sobre 10 y descrita como la mejor destilación de los consejos sobre el tema. Y una conferencia motivacional convertida en ritual de la mañana del examen, sobre cuya función la comunidad es lúcida: un apoyo de confianza, no una herramienta de aprendizaje. La comparativa detallada de estos materiales, con las demás categorías de recursos, figura en nuestra reseña de los mejores recursos CISSP.

El veredicto cabe, pues, en una frase. El libro no es un paso obligado; es un ejercicio de lectura de enunciados, de pago, reservado a la mitad del recorrido y a los perfiles que se atascan al descifrar las preguntas. Lo que haya que retener de él se verifica de todos modos pregunta a pregunta, según el método de respuesta: saber decir por qué las otras tres opciones son falsas sigue siendo el único indicador de progreso que los testimonios validan.

Preguntas frecuentes

¿Vale el libro How To Think Like A Manager lo que cuesta?

Depende de tu perfil: es el recurso más polarizado de los testimonios, valorado de 3 a 10 sobre 10 y citado en unos 24 de los 120 relatos de aprobados. Las opiniones positivas alaban el descifrado de los enunciados; las negativas le reprochan que induzca un exceso de razonamiento. Ningún relato lo describe como imprescindible.

¿Puede el libro hacer suspender el examen?

Mal empleado, sí, según dos relatos: un candidato atribuye parte de su primer suspenso al exceso de razonamiento que induce este enfoque; otro suspenso viene de una preparación centrada en la mentalidad en detrimento de la técnica, sin que se nombre el libro. Son dos testimonios individuales, no una causalidad demostrada.

¿En qué momento de la preparación hay que leerlo?

A mitad de camino, una vez recorridos los dominios y antes de la fase de práctica intensiva. Un lector cree haberlo leído demasiado pronto; otro lo releyó antes de un segundo intento aprobado; varios lo sitúan entre dos semanas y dos meses antes del examen.

¿Para quién es útil este libro?

Para los perfiles muy operativos que no consiguen interpretar lo que una pregunta pide realmente. Los perfiles de gobierno, riesgo y cumplimiento encuentran en él poca novedad, y varios candidatos muy técnicos lo juzgaron casi inútil frente a un examen que vivieron como técnico.

¿Hay que pagar para aprender a razonar como el examen?

No necesariamente: los recursos de razonamiento más citados de los testimonios son gratuitos y están disponibles en vídeo. El libro es el único recurso de pago de esta categoría que ocupa un lugar destacado, y su relación calidad-precio es precisamente lo que divide.

¿De dónde procede esta información?

Este artículo se basa en los testimonios públicos de varios miles de candidatos, publicados durante los tres últimos años (del 24 de julio de 2023 al 24 de julio de 2026) y sintetizados tema por tema. Los extractos citados están anonimizados. Nuestro método en detalle.

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